"Bienvenid@s a tod@s l@s jóvenes que se quieran acercar ya l@s adul@s les pedimos que abran nuestra puerta para comprobar que l@s jóvenes podemos cambiar".

Nuestros Videos.

Loading...

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Huertas comunitarias, en plena producción

Trabajar la tierra para la producción propia de los alimentos es una de las consignas que se impulsan en las 14 huertas comunitarias que funcionan en la ciudad. El programa desarrollado conjuntamente desde la secretaría de Acción Social de la comuna y el Pro-Huertas del INTA incluyó durante este año la asistencia a 466 huertas familiares y a 6 escolares.
En las huertas comunitarias se fomenta el trabajo en grupo y las responsabilidades compartidas en el cuidado de la tierra. En algunos casos, son personas que se agrupan por otros motivos y deciden desarrollar un proyecto de huerta, como en Comunidades Vulnerables, Salud Mental del hospital local, el hogar de ancianos Kitralhue Peumán y Transitar; en otros, son familias que tienen pequeñas plantaciones en sus casas, pero que deciden juntarse para aumentar y compartir la producción obtenida en espacios más grandes.
Los cultivos varían de acuerdo a la temporada. En primavera-verano se destacan el tomate, acelga, zapallo, zapallito, berenjena, albahaca, sandías y melones. En cambio, en otoño-invierno se trabaja con arvejas, habas, espinaca y lechuga, entre otros. Todas ellas son de carácter orgánico: son cultivadas sin la ayuda de productos químicos.
Tanto las comunitarias como las huertas familiares y escolares son asistidas por promotoras, quienes además de entregar las semillas de temporada asesoran sobre plagas y cuidados e informan sobre las charlas de capacitación que se ofrecen.
En relación a las huertas familiares, se distribuyen a lo largo de 28 barrios cipoleños bajo la misma modalidad de acompañamiento.
En tanto, se desarrolla el proyecto de huertas escolares en 6 establecimientos educativos. Ellos son las escuelas Nº 45, 50, 294 y la del barrio Don Bosco; la Especial Nº4 y el jardín Nº49. En octubre de este año se realizó un encuentro en el que los chicos compartieron su experiencia, y a cada escuela se le entregó un kit de herramientas, juegos didácticos, recetarios y folletería.
En casos particulares, también se asiste mediante la entrega de insumos como horas de tractor, mangueras, nylon, conexiones de cañería y transporte.

La Mañana de Cipolletti:
http://w1.lmneuquen.com.ar/lmcipolletti/

sábado, 27 de diciembre de 2008

La inseguridad y sus graves costos.

Hay que exigir el respeto de nuestros derechos, integralmente, para evitar que nos cerque la inseguridad, nos volvamos insensibles ante la situación de los demás, nos gobiernen por el miedo y se aprovechen de la situación.



La sociedad está herida. Cotidianamente se sabe de hechos delictivos que dejan saldos de graves lesiones y muertes de personas y producen daños y perjuicios de diversa índole. Nadie parece escapar al problema. Tampoco la ola de ilícitos distingue clase social, ni tipo de actividad; la sufrimos todos.

Mientras tanto el Estado, que tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad y proponer caminos superadores, no encara planes adecuados y constantes de prevención y represión del delito y se limita a dar explicaciones incomprensibles o sólo a deslindar responsabilidades.

Por su parte, la ciudadanía no ve cambios significativos en el tema y, en el mejor de los casos, se notan movimientos cosméticos, más que pasos esenciales, en la erradicación de las actividades criminales.

Así, en procesos que ya se han vivido en la Argentina, se trata de tapar el problema culpabilizando a los más vulnerables e indirectamente se empuja al atajo cobarde de hacer un guiño al autoritarismo y al gatillo fácil.

Más, los verdaderos problemas del delito organizado siguen sin encararse plenamente.



Gobernar desde el miedo



Aquí es en donde cabe hacer un alto para ver algunos otros aspectos de los que no se hablan de la situación.

La inseguridad ha permitido que, en vez de gobernarse desde la ley, se haga desde el miedo, el cual disminuye los reclamos ciudadanos y se dejan zonas liberadas al poder político, en las que se hacen cosas sin control activo, ni crítica ciudadana.

Las personas empiezan a encerrarse y piden que el Estado les garantice lo elemental, aislándose y no exigiendo las otras responsabilidades que son propias del gobierno. Así, desaparece la política participativa, poco a poco el encierro hace que no se salga del ámbito privado y se regale el ámbito público a los sembradores de odio y desesperanza.

La desconfianza comienza a ganar las interacciones humanas y se criminaliza la pobreza. El miedo manda y todos desconfiamos de todos.

Es elemental que se adopten políticas de Estado, asumidas por todo el espectro político, en la lucha contra el crimen organizado. Esos pasos deben darse en las esencias de la cuestión, seriamente, lo que no está pasando, en los hechos, en las políticas de persecución penal encaradas. Baste señalar, por ejemplo, que en el tema del narcotráfico, cualquier taxista puede llevar a donde se vende droga o la sola presencia de ventas de "Paco" indica que a pocas cuadras hay "cocinas" que producen droga y, sin embargo, la policía en general, que depende del Poder Ejecutivo, no demuestra eficiencia.

A su vez, el ciudadano percibe al Poder Judicial como preocupado más en deslindar jurisdicciones y competencias, que en actuar eficazmente en la lucha contra la droga. Además, el Poder Legislativo, sin tener presente que la delincuencia juvenil tiene mucho que ver con la adicción a la droga, por ejemplo, busca salidas legales inadecuadas ante el delito de menores, como si encarcelándolos más tempranamente se soluciona el problema.



Más impuestos y discriminaciones



Por otra parte, es inaceptable que la inseguridad imponga nuevos impuestos disfrazados, genere más discriminaciones y obligue a aceptar condiciones indebidas para tener tranquilidad.

Es obvio que a los impuestos que se pagan para que el Estado nos garantice la protección se le suman nuevos impuestos directos o disfrazados. Ahora, para tener una mínima seguridad adicional hay que contar con custodia para entrar y salir de la casa, pagar costosos sistemas de alarmas, mantener un buen perro, abonar la cooperadora policial, tener seguros de robos, contratar control satelital del desplazamiento de vehículo o personas, comprar armas, etc.

Todo lo que también aumenta la brecha respecto de quienes no pueden pagar para acceder a dichos resguardos. Aquí se evidencia también que hay seguridades de primera y otras categorías inferiores de seguridades, que resultan inaceptables en un Estado que no debe discriminar en la tutela de todos. Nos tiene que doler saber que los robos, muertes y violaciones en las villas miseria o en los asentamientos marginales son delitos impunes en los hechos, porque el gobierno, prácticamente, no los previene, ni investiga y menos los juzga.



Se comercializa

información personal



En ese contexto, el Estado tampoco controla cómo se vende la seguridad extra. Tal es el caso de algunas empresas de alarmas y su conducta poco leal para con el cliente. Así, es el caso del sistema de alarmas que ofrece la empresa ADT Security Services S A.

Esa empresa, una vez que a través de su promotor enseña las bondades de su sistema de alarma, para viabilizar el servicio le hace firmar al cliente cinco páginas impresas que denomina "Términos y condiciones de la solicitud de servicios". Éstas, que por lo general no se leen y se firman directamente por el cliente -llamado suscriptor-, operan como una forma indebida de imponer condiciones, respecto de las cuales luego se hacen aparecer que es el peticionante el que las propone, como base del contrato que los vincula. En dichas condiciones, en la cláusula 10, sin que tenga nada que ver con la razón por la que se contrata el servicio, sorpresivamente se establece que: "Por medio de la presente el suscriptor presta expresa conformidad para que ADT comercialice sus datos personales volcados en la Solicitud de Servicio". O sea, de esa manera, a la empresa de seguridad le autorizamos a que haga un negocio paralelo y venda nuestros datos personales, que hacen a un aspecto central de nuestra seguridad y privacidad. Incluso, dado que la empresa ADT pone un cartel al frente de la casa, de esa forma se sabe fácilmente dónde comprar los datos personales de quienes viven en dichas residencias. Todo ello, más allá de las supuestas garantías que dice que adoptará la empresa, respecto de a quiénes da la información que vende, lo que no se puede controlar previamente por los suscriptores.

Hay que reasumir el pleno ejercicio de los derechos y exigir, integralmente, su respeto, para evitar que nos cerque la inseguridad, nos volvamos insensibles ante la situación de los demás, nos gobiernen por el miedo y se aprovechen de la situación.

MIGUEL JULIO RODRÍGUEZ VILLAFAÑE (*)

Especial para "Río Negro"

(*) Abogado constitucionalista cordobés Miembro de FOPEA

MIGUEL JULIO RODRÍGUEZ VILLAFAÑE


Río Negro:
http://www.rionegro.com.ar/diario/2008/12/27/123034724849.php

lunes, 22 de diciembre de 2008

LOS JOVENES, LA SEGURIDAD Y LA MANO DURA CONTRA LA VIOLENCIA, SEGUN DOS EXPERTOS INTERNACIONALES

Carles Freixa es español, Héctor Ospina es colombiano. Ambos analizan las realidades de sus países y las de otras sociedades. Y coinciden en que “no hay un aumento real de la delincuencia juvenil en ningún lugar del mundo”. El papel de los medios, las responsabilidades del Estado, la falsa solución de la mano dura.


Por Carlos Rodríguez

Dos especialistas que realizaron estudios sobre juventud y violencia, uno en España, el otro en Colombia, coincidieron en que “no hay un aumento real de la delincuencia juvenil en ningún lugar del mundo”. De todos modos, reconocieron que “cuando se produce un hecho puntual, hay un mayor eco social porque los medios de prensa, que no son los culpables de crear el hecho, sí son responsables de amplificar lo ocurrido y producir el escándalo”. El español Carles Freixa, doctor en antropología y profesor de la Universidad de Lleida, advirtió que ese exhibicionismo de los hechos violentos hace que se esté hablando “de la evolución del erotismo de la violencia a la pornografía de la violencia”. Esto es grave, en su opinión, porque hasta los propios jóvenes violentos “utilizan los medios libres, como YouTube, por ejemplo, para subir sus propios actos de violencia. Es como decir ‘si me dicen que soy malo, pues lo voy a ser’. Es autorretratarse a partir de esa imagen. Es la profecía que se cumple”.

El colombiano Héctor Ospina, licenciado en filosofía y letras y master en educación y desarrollo social, sostuvo que en su país “la violencia se asocia bastante con los jóvenes, en la violencia de las pandillas, de las guerrillas, de los parapoliciales o en la violencia cotidiana”. El también coincidió en que sus trabajos le permitieron comprobar que la violencia en los jóvenes “es menos de lo que dicen los medios y de lo que dice el Estado”. Por el contrario, Ospina piensa que en Colombia “la violencia es un negocio del Estado, del ejército, de todas las instituciones, y hasta probablemente también de los grupos implicados, como la guerrilla o los paramilitares”. El experto opinó que al Estado “no le interesa que la violencia disminuya”.

Ospina y Freixa estuvieron en la Argentina participando del Primer Foro Iberoamericano de Revistas de Juventud organizado por la Fundación Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). En diálogo con Página/12, Carles Feixa dijo que en España se produjo “uno o dos años atrás” un debate “bastante parecido” al que se da ahora en la Argentina sobre la baja en la edad de imputabilidad de los menores. “Si bien no se llegó a pedir la baja en la edad, sí se solicitó el endurecimiento de la ley penal del menor”. Feixa recordó que en los noventa, en su país hubo “una medida progresista que es la responsabilidad penal del menor, que antes se aplicaba a los chicos de 16, en el franquismo, y que ahora se aplazó hasta los 18, aunque se creó entre los 14 y los 18 una legislación intermedia que es, en cierto modo, un castigo, pero que no llega a la internación en una cárcel sino en centros de menores que son establecimientos educativos, aunque obviamente no hay libertad para entrar y salir”. En estos casos, “son penas muy cortas que a los 18 años se eliminan”.

Según Freixa, en España “el nivel de delincuencia se ha mantenido estable e incluso ha bajado algo. Por lo pronto, no hay una discusión sobre el aumento de la delincuencia en España y en ninguna otra parte del mundo porque no lo ha habido. Lo que hay es un mayor eco social cuando se producen hechos puntuales y se produce un escándalo en torno de ello. En este sentido los medios no son los culpables de crear ese hecho, pero sí de amplificarlo. No sólo los medios tradicionales sino los medios digitales. En el caso concreto de España, eso pasó con las llamadas Bandas Latinas, que es el tema al que yo me dedico”.

Esos chicos son “lo que en Argentina se llama los pibes chorros”. En España son jóvenes “de Ecuador, Colombia y otros países latinoamericanos”. Sólo “una minoría de ellos llegan al delito, pero los medios tomaron como emblema a todos los que se agruparon en pandillas”. Explicó que a partir de “un único caso de violación de un niño pandillero a una mujer en Madrid, se levantó toda una campaña de intereses. El debate sobre la ley implicaba introducir la ley norteamericana que considera que el ser miembro de una pandilla es un agravante para cualquier delito que se haya cometido”. Aunque no se llegó a ese extremo, durante la presidencia de José María Aznar “se endurecieron algo las normas, pero después se volvió al estado anterior”.

Feixa consideró peligrosa la permanente exhibición de la violencia a través de los medios audiovisuales. “En Estados Unidos, Philippe Bourgeois habla de la evolución del erotismo de la violencia a la pornografía de la violencia. La violencia, aunque siempre ha sido condenada, es atractiva, especialmente para los adolescentes que están en una fase de formación.” La violencia, a veces, “refuerza la propia identidad del joven, pero sobre todo refuerza la identidad de quien la promueve, que son las instituciones adultas. Hay una separación radical entre nosotros, los adultos, que somos los civilizados, y los jóvenes. El viejo debate entre la civilización y la barbarie, que en este caso es generacional. Ya no somos los blancos contra los indios. Somos los adultos contra los menores”.

El colombiano Héctor Ospina dijo que en su país “se relaciona bastante la violencia con los jóvenes, sobre todo si eres de un sector social, si eres pobre. Si eres campesino, si eres habitante de los sectores populares y eres joven, eres socialmente peligroso”. Ospina aseveró que la colombiana es “una sociedad que en los últimos años es cada vez más autoritaria. El autoritarismo estatal se ha impuesto en todos los aspectos. Las medidas que se proponen son más punitivas y sí se habla de bajar la edad para sancionar a los jóvenes. Yo diría que hoy, en general, la sociedad colombiana está de acuerdo. Los mismos jóvenes, también, muchos de ellos, están de acuerdo”.

Ospina comentó que “el único espacio que tienen los jóvenes para poder reunirse es la esquina, pero inmediatamente se les mira como peligrosos, asociados con la droga, con la violencia. Yo trabajo en barrios populares y la misma comunidad, el mismo barrio, tiene la misma mirada que tienen los medios de comunicación y que tiene el Estado”. El especialista cuestionó que se comparta esa visión de los jóvenes sin tomar en cuenta “que esos muchachos no tienen espacio, no tienen trabajo ni educación, no tienen oportunidades. Pero a veces, además, tampoco tienen que ver con la violencia de que se los acusa”.

Al igual que su colega español, Ospina está convencido de que “no es punitivamente como se resuelve el asunto de la violencia de los jóvenes en Colombia. El problema tiene su origen en un país antidemocrático como es la vida civil y pública colombiana. La alternativa de muchos años, también para muchos jóvenes, es la violencia porque si tú no tienes ninguna posibilidad de expresar tu inconformidad frente a los problemas de salud, de educación, porque siempre se ilegaliza cualquier protesta, porque se considera que se pone en peligro la seguridad del Estado, la violencia pasa a ser el único camino de expresarse”.

Ospina precisó que las estadísticas oficiales, en su país, dicen que “hay más jóvenes en la violencia, mientras que otros estudios afirman que no es así. Yo creo que el problema de la violencia en Colombia es un negocio del Estado, del ejército, de todas las instituciones. Al Estado no le interesa que esto disminuya”. Recordó que desde el gobierno se habla de “tantas bajas en la guerrilla, de tantas personas que están encarceladas. ¿Cómo es posible entonces que luego digan que (la guerrilla) se multiplica con la velocidad con la que se multiplica? No es posible si no es parte de un negocio. La guerra es un negocio y Estados Unidos tiene interés en mantener la guerra de Colombia”.

Freixa insistió en que “las medidas preventivas son más eficaces que las punitivas. Pero si se aplican leyes punitivas, que también apliquen los derechos. Si se pide una baja de la imputabilidad a los 16 años, que les den el derecho al voto, a la libertad sexual, a cualquier derecho cívico. Los expertos entienden que la supuesta madurez o inmadurez de los jóvenes tiene que ver con el contexto social. No hay nada en lo biológico ni en lo psicológico que impida que un adolescente de 16 años sea maduro y tome decisiones responsables. Deben respetarse los derechos y los deberes. Si rebajamos solo una parte a los 16, estamos en una desigualdad”.

Freixa trabajó con chicos mexicanos de la clase trabajadora “que se agrupaban en pandillas porque las pandillas eran como su segunda familia. Era una manera de acceder a otra cultura. La cultura no es sólo la cultura académica, la cultura profesional, sino que es también una cultura cotidiana, de los propios jóvenes. Las pandillas tienen una dimensión violenta que no se puede negar, pero sobre todo tienen une capacidad de creación cultural importantísima. Todos los investigadores que nos dedicamos al tema sabemos perfectamente que cuando se invierte en el potencial cultural de las pandillas la violencia se reduce mucho. No desaparece, porque la violencia está presente no sólo en los jóvenes sino en toda la sociedad, pero la violencia se reduce mucho cuando hay una inversión social en las actividades creativas de los jóvenes, que son la música, el baile, la pintura, el graffiti. Los chicos inmigrantes en España viven la doble discriminación de ser pobres e inmigrantes. Los medios de comunicación les etiquetan. Son carne de cañón ideal para cualquier problema que haya”.

El experto español dijo que luego de trabajar tres años con esos grupos, en Barcelona se llegó “a pasar de una fase de un peligroso camino hacia la norteamericanización de las pandillas, el modelo de las pandillas como problema endémico, irresoluble, que debía tratarse únicamente por la vía penal, a la experiencia de convertir a esas pandillas en asociaciones juveniles. El primer caso fue la Fedelatina, que agrupa a entidades emigrantes de Cataluña, una antigua pandilla, los Latin Kids, que ahora se convirtió en asociación. Esto no eliminó los delitos ni la violencia de golpe, pero hubo una reducción importante”.

Ospina trabaja con sectores populares en un proyecto que se llama Niñas, Niños y Jóvenes Constructores y Constructoras de Paz. “Son sectores donde supuestamente hay una violencia grande. Violencias organizadas, violencias no organizadas. Lo primero que encuentro es que es menos de lo que dicen los medios o de lo que dice el Estado. Lo segundo es que los mismos compañeros del barrio de esos chicos los señalan como muchachos asociados con la drogadicción. Esos mismos chicos, una vez que encuentran una posibilidad de expresión, a través de la educación, encuentran canales de organización para poder trabajar por su barrio, por su escuela, por condiciones diferentes de vida. Por eso creo que se trata de un problema de oportunidades. Cuando se genera un espacio, una condición, cualquier relación humana genera condiciones distintas. Esto también lo he visto en hogares de paso donde llevan a muchachos que se supone delincuentes. Con una perspectiva clara de oportunidades las condiciones cambian.”


Pagina12
www.pagina12.com.ar

Balance positivo para el centro Kiyahua

El comunitario del barrio Luis Piedrabuena A desarrolló una gran cantidad de talleres y actividades a lo largo del 2008.

Como muchas de las instituciones de la ciudad, el centro comunitario «Kiyahua», del barrio Luis Piedrabuena se acerca al receso veraniego, cuando disminuirá el nivel de actividades. Por ello, los integrantes de la institución comunitaria realizaron un balance de lo actuado durante el año. El 2008 culminará con balance positivo por la gran cantidad de eventos y talleres realizados. Capacitaciones en tejido, cocina, peluquería, cerámica, dibujo e historietas, guitarra, pintura sobre tela, fueron parte de las actividades periódicas en el edificio ubicado en Río de la Plata y Pastor Bowdler. También fueron comunes los juegos callejeros o la juegoteca para niños y el espacio para jóvenes.
A su vez, el comunitario funcionó como sede del Grupo Institucional de Alcoholismo (GIA) de la ciudad y gestionó clases de apoyo escolar para estudiantes con problemas de aprendizaje. La huerta comunitaria y la biblioteca también generaron una buena respuesta de los vecinos.
Como actividades especiales se desarrollaron el festejo del día del niño y las jornadas de títeres vinculados a la salud y la educación.
Los coordinadores de «Kiyahua» agradecieron «la solidaridad de varias instituciones y de personas de nuestra ciudad», que apoyaron las actividades a través de donaciones para todos los talleres.
«Creemos, que hemos realizado un poquito de esta «gran» meta a seguir, llevada a cabo con el esfuerzo, la ayuda y la unión de los vecinos en coordinación con la municipalidad», expresaron a través de un comunicado de prensa en el que, además, destacaron la colaboración de aquellos «que nos dieron: su trabajo, su tiempo y sus ganas de hacer que el barrio sea más lindo, donde podamos vivir en armonía y unidos, con el sólo objetivo de beneficiarnos mutuamente».
El comunitario no cerrará sus puertas, aunque se estima una baja en la actividad. Los vecinos pueden acercarse de martes a jueves de 18.30 a 20.

De http://w1.lmneuquen.com.ar/lmcipolletti/

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Casi cuatro de cada diez chicos sufren la pobreza

Según un cálculo privado, el 18,3% de los menores es indigente

lanacion.com | Economía | Mi�rcoles 3 de diciembre de 2008

Juez Emilio Calatayud

Loading...